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Ecoturismo: Vacaciones en armonía con el ambiente

En este momento, al menos una bodega en Mendoza hospeda en su delicada posada a un selecto grupo de extranjeros, ávidos por vivenciar el mundo de los viñedos. En los Esteros del Iberá, Corrientes, una comunidad rural de 600 personas se prepara para recibir en sus casas a un nuevo grupo de huéspedes. La realidad se asemeja con quienes avistan ballenas en la Península de Valdés o hacen trekking en los alrededores de El Chaltén.

Estas y más actividades están enumeradas online, por regiones, en el sitio del Ministerio de Turismo de la Nación. Todas ellas unen los conceptos de “conservación, comunidades y viaje sustentable” que promueve la Sociedad Internacional de Ecoturismo, cumpliendo con siete principios capitales:

• Contribuye a la conservación de la biodiversidad

• Aporta al bienestar de la población local

• Incluye una experiencia de aprendizaje

• Involucra la acción responsable por parte de turistas y de la industria turística

• Opera primordialmente en pequeña escala

• Requiere el consumo más bajo posible de recursos no renovables

• Enfatiza la participación local en la toma de decisiones y el acceso a los beneficios.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) ya había resaltado su importancia al dedicar el año 2002 al Ecoturismo. El objetivo entonces fue generar conciencia sobre su creciente potencial como nicho de mercado y también como estrategia accesible para el desarrollo de las comunidades anfitrionas, de manera amigable con el ecosistema.

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El licenciado Hugo Vecchiet -presidente de la Fundación Ecoturismo Argentina (FUNECO) con amplia trayectoria en consultoría y capacitación- contó a Notio que en los últimos años, países centroamericanos (con Costa Rica a la cabeza) o andinos como Perú o Ecuador encontraron en el ecoturismo una herramienta para mostrar su territorio y generar divisas, mientras que el visitante convive con las tradiciones locales.

Si bien el turista busca confort y el operador persigue un rédito económico, el fin máximo tiene que ver con “una preocupación por el impacto ambiental, natural y humano” que la propia visita pueda generar, aclaró Vecchiet.

No obstante, diversos especialistas coincidieron en que la apelación a esta sensibilidad diferenciada fue motivo de abusos del marketing y “la denominación ecoturismo fue bastardeada” al utilizarse en aquellas excursiones al aire libre o de turismo aventura que no necesariamente eran ética y ambientalmente responsables.

Un factor clave para distinguirlo es que el turismo convencional provoca “la aculturación de las comunidades rurales, quienes deberían tener una mayor participación en el desarrollo turístico de sus regiones a fin de no ver modificada su identidad histórica”, según enuncia el sitio de FUNECO.