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Bicicletas recicladas: Pedaleando con estilo verde

La contaminación del aire y la saturación de las vías de transporte convencionales hacen que los usuarios de muchas ciudades grandes o pequeñas se vuelquen a la utilización de formas alternativas para comunicarse. Una de las que más importancia ha cobrado en los últimos años ha sido la bicicleta. Miles de personas la eligen todos los días no sólo con fines recreativos, sino que también se convirtió en uno de los medios más utilizados para llegar a la oficina.

Si bien un porcentaje muy importante de polución se elimina al elegir usar una bicicleta, todavía persiste una contaminación poco conocida. Los materiales elegidos tradicionalmente para producir este medio de transporte son en su mayoría contaminantes. Además, una vez descartada la bicicleta, ninguna de sus partes es reutilizada y todo va a parar a la basura.

Esto es lo que vieron los diseñadores industriales Natán Burta y Alejandro Sanguinetti y por ello decidieron crear Monochrome Recycled Bikes. El proyecto consiste en producir bicicletas enteramente a partir de descartes de otras y con materiales totalmente ecológicos.

“Nos sentimos muy responsables por el problema del medio ambiente como creadores de proyectos nuevos y generadores de basura”, sostiene Burta.

El proceso comienza en las bicicleterías porteñas. La legislación vigente sobre este medio de transporte dispone que si una persona deja su bicicleta para reparar y no la retira pasa a ser del dueño del local. De esta manera, se acumulan muchos descartes todos los días. Burta y Sanguinetti aprovechan esta medida y de allí obtienen la materia prima de sus productos.

“Lo primero en hacer es desarmar el descarte. Se elimina todo lo que no sirve. Limpiamos el óxido y la tierra del cuadro de un modo sustentable”, afirma Burta. Un empleado ubicado en una habitación especialmente diseñada realiza la limpieza.

Así ya comienza la fabricación de la bicicleta reciclada. Una de las identidades de la marca de los jóvenes diseñadores es que sus modelos son de un único color: blancas o negras. Además, pueden ser de estilo inglés, plegables o de carrera. “Todos los cuadros distintos. Cada bicicleta es única”, resalta Burta.

Entre las características del producto, los manubrios son realizados en acero inoxidable y los asientos en cuero de curtido vegetal por artesanos que moldean la chapa a mano. “20% de la energía utilizada para generar una bicicleta nueva es la necesaria para reciclar un Monochrome lo que la convierte en una decisión más responsable”, dice Burta.

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El agua es el principal componente de la pintura utilizada para todos los modelos y por ello no se utiliza ningún solvente en su producción. Cada producto pasa por diversas evaluaciones para asegurar su longevidad y además cada uno de ellos posee un único número de serie que hace visible la contribución hecha al medio ambiente.

Las bicicletas por ahora son ofrecidas al público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Conurbano Bonaerense y provincia de Buenos Aires. Pero está en los planes expandirse a otras localidades. Además, otra de las ideas es ofrecerles a los usuarios de este medio de transporte que acerquen sus bicicletas descartadas para que sean recicladas por Monochrome y puedan ser usadas nuevamente. “Queremos establecer la marca. La idea es largar toda la línea de accesorios como cascos, calzado y mochilas también producidos de manera ecológica”, expresa Burta.

“Desde Monochrome nos planteamos modificar los hábitos nuevamente para mejorar los problemas actuales. No hay necesidad de consumir algunas cosas nuevas cuando podemos tomar lo viejo y modificarlo y rediseñarlo para que funcione como nuevo. Es la creación de un medio de transporte y una experiencia de disfrute a partir de la basura, un recurso casi inagotable”, concluye Burta.